No me asustan los días que pasan, ni los años que voy acumulando y guardando como un regalo. Porque siento que estoy usando mi tiempo para lo que se ha convertido en una de mis prioridades, “aprender a vivir… viviendo”.
Qué duro, pero qué bonito mirar hacia atrás y ver como cada año que vivimos nos hace más fuertes, más conscientes de quiénes somos cada uno realmente y dónde queremos ir, aunque el camino no sea sencillo siempre.
Lo primero pedir a mis 44 años, es que quiero seguir viendo la sonrisa y felicidad de mis tres amores. Sobran las palabras al verles 
Espero conseguir librarme de todo lo que no me deja avanzar, lo que no es necesario y seguir amando intensamente la vida, sentirme libre.




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